• La palabra perfume tiene origen en la palabra latina fumus (humo), que es el aroma más antiguo que se conoce, "per fummum" – a través del humo
• Los aromas ya se utilizaban como forma de seducción hace millares de años: Cleopatra, la legendaria reina de Egipto que vivió medio siglo antes de Cristo, usaba aromas para seducir a Marco Antonio, su gran amor.
• Se considera al olfato el sentido más primario, y tal vez el más preciso. Por eso es importante elegir un buen perfume.
• El tipo de piel influye en la persistencia del perfume. La piel grasosa retiene mucho más la fragancia. Quien tiene la piel seca debe reaplicar el perfume con mayor frecuencia.
• Un mismo perfume puede variar de persona a persona. Cada persona tiene su propia química basada en sus genes, tipo de piel, color de cabello y también en su estilo de vida y en el ambiente en que vive. Pruebe el perfume en su propia piel para sentir como reacciona con la química de su cuerpo.
La elección correcta para cada ocasión.
Día: prefiera perfumes a base de hierbas aromáticas, como lavanda o romero, o cítricos como naranja o bergamota.
Noche: prefiera fragancias elaboradas con ingredientes densos, como maderas, resinas, flores nobles, o también opciones gourmet, con notas de frutas dulces, chocolates o vainilla.
Verano: para días de sol, la mejor opción es usar aromas livianos, como florales, frutales, las lavandas, los cítricos e inclusive los unisex.
Invierno: el clima más frío permite usar perfumes con más cuerpo y cálidos, como aromas de madera y orientales.
Referencia: Guia de Perfumes - Officiel 2008.